- Termoplásticos: se pueden fundir y remodelar, por lo que suelen ser reciclables. Están por todas partes, desde los juguetes de los niños a las tapas de váter.
- Plásticos termoestables: sólo es posible calentarlos y darles forma una única vez. Debido a su gran durabilidad, son vitales para el mundo moderno y se utilizan prácticamente en todo, desde teléfonos móviles a tarjetas de circuitos para la industria aeroespacial, pero también son imposibles de reciclar. Como resultado, la mayoría de los polímeros termoestables acaban en los vertederos.
